DECLARACIÓN DE VIGO

Conclusiones del primer congreso de cultura e igualdad

 

          Acabar con la brecha de género es una necesidad prioritaria de las sociedades democráticas para lograr la imprescindible igualdad de género, reconocida en la Declaración de los Derechos Humanos, en los tratados de la Unión Europea y en nuestra Carta Magna en su artículo 14. Además, hace diez años, para impulsar la igualdad real entre mujeres y hombres, se aprobó la ley integral para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, 3/2007. Por lo tanto, es importante entender que las mujeres no estamos haciendo meras reivindicaciones, sino que somos sujeto de ley y tenemos el reconocimiento legal de nuestros derechos. Pero es que, además, la brecha de género supone un lastre económico de primera magnitud que se traduce en menos empleos y en salarios más bajos, aunque el trabajo a desarrollar sea el mismo. O sea, una división del trabajo que perpetúa roles caducos y que tiene consecuencias nefastas para la economía y el conjunto de las sociedades, condenando a las mujeres a una mayor pobreza que los hombres, ya que a menos posibilidades de trabajo y con salarios menores, la vida laboral de las mujeres es más corta y más precaria, repercutiendo así en sus pensiones y en su capacidad para desarrollarse.

 

Por otro lado, es necesario señalar aquí que las mujeres representan una fuerza de trabajo gratuita en lo que se refiere a cuidados y de nuevo volvemos al punto de que, a pesar del reconocimiento legal de la conciliación, de la ley de dependencia, etc., el trabajo del cuidado de los hijos y personas dependientes recae, mayoritariamente, sobre las mujeres. Además, lejos de disminuir esta realidad, se están dando pasos en sentido contrario.

 

          El Foro Económico Mundial informa que, en el terreno económico, la igualdad de género retrocedió el año 2017 a niveles del 2008. A este paso harán falta otros cien años para lograr que mujeres y hombres tengan las mismas oportunidades. Los informes del Foro Económico Mundial cifran el aporte de las mujeres en un 37% del PIB global y reconocen que este porcentaje se elevaría 26 puntos si la paridad fuera real.

 

          Ante estos datos cabe preguntarse ¿por qué la igualdad entre mujeres y hombres no traspasa los diferentes marcos legales para verse reflejada en la sociedad? Como toda realidad compleja, se necesitan respuestas complejas y profundas, pues parece sobrevolar en cada respuesta que la intemperancia con la que actúan las leyes se apoya en un orden social profundamente ideológico que sigue otorgando a nuestras sociedades una supremacía patriarcal que actúa sobre la ciudadanía como si eso fuera lo natural, derivándose de ello la brecha salarial, laboral, el techo de cristal y conductas como el acoso sexual, la trata o la violencia de género. Así que, a pesar del reconocimiento de las leyes, las mujeres siguen ostentando, en el actual orden social, el rol de ciudadanas de segunda clase.

 

          No es posible adentrarnos en las conclusiones de este congreso sin antes insistir en que la cultura crea imaginarios y mundos simbólicos que influyen sobre las personas y forman nuestras sociedades y nuestra manera de relacionarnos, porque desde la cultura los seres humanos han tratado de explicarse a sí mismos al tiempo que a sus sociedades. Sociedades en las que la cultura y la igualdad de género han de ser trasversales a cualquier cambio en los valores que afecten a las relaciones de mujeres y hombres. Sin duda la cultura posee una gran fuerza transformadora, pero, también, puede ser profundamente conservadora.

 

           Dentro de este marco teórico nos encontramos con la responsabilidad que tienen nuestras Industrias Culturales y Creativas con una realidad que perpetúa una mirada mayoritariamente sesgada y sexualizada de las mujeres, pudiendo comprobar que, en la mayoría de los casos, la cultura no mejora los resultados generales. Además de los testimonios de la industria internacional y de nuestro país, contamos con los del propio Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, que reconoce, en una de sus encuestas, que las mujeres de la cultura están 6 puntos por debajo de la media de las mujeres del resto de sectores laborales, lo que significa que el sector que menos empleo femenino genera en nuestro país es el de la cultura.

 

          En este contexto hemos celebrado el I Congreso de Cultura e Igualdad, en la ciudad de Vigo, íntegramente dedicado a la Industria Audiovisual, los días 17 y 18 de noviembre, en el Auditorio Pazo de Congresos Mar de Vigo. Un encuentro entre profesionales de primer orden de las Artes Cinematográficas y Audiovisuales, en el que han participado 28 profesionales, 22 como ponentes y 6 a cargo de la moderación.

 

          Son muchas las ideas aportadas por las personas que han participado, tanto por las encargadas de las ponencias y de la moderación como del propio público asistente. A continuación presentamos unas conclusiones que pretenden recoger las ideas y las propuestas aportadas por todas y todos los profesionales allí presentes y de un público que superó las 300 personas.

 

Conclusiones

 

  • Entendemos que, no solo por lo que representa económicamente, sino por su valor simbólico, es trascendente construir una cultura igualitaria para nuestras/os jóvenes, que nuestra juventud pueda verse reflejada en una cultura libre de sexismo y sin una mirada sesgada.

 

  • El 22 de marzo de 2017, se han cumplido 10 años de la aprobación y publicación en el BOE de la ley integral de igualdad entre mujeres y hombres 3/2007 pero seguimos reclamando el cumplimiento de la ley y que se ejerzan las medidas sancionadoras que la ley recoge.

 

  • La mayoría de estudios que estamos manejando están realizados por el propio sector, ejemplos como el último aportado por CIMA o el realizado por AISGE e impulsado por la Secretaría de Igualdad de Unión de Actores y Actrices sobre la presencia de actrices en el cine y las series, así lo confirman, a pesar de que la propia ley de Igualdad regula la necesidad de realizar estudios desde las administraciones públicas cuando exista una desigualdad real, como un primer paso para avanzar en estrategias que cambien la situación.

 

  • Es necesario establecer, al igual que existen en otros sectores, un plan estratégico de igualdad para las mujeres de la Industria Audiovisual y Cultural, impulsado por el gobierno y las CCAA, que impliquen a las diferentes administraciones y cuente con la participación activa tanto de las organizaciones de profesionales de la industria como de las sindicales y sociales. Un plan que parta de un diagnóstico previo y que recoja acciones de promoción, igualdad salarial, de oportunidades, libres de acoso, etc. Y que deberá ir acompañado de una memoria económica.

 

  • Urge establecer un plan contra el acoso sexual específico para las Industrias Culturales y Creativas, dado que los actuales planes contra el acoso sexual están hechos para las empresas con más de 250 trabajadoras/es y son de imposible aplicación en las Industrias Culturales pues chocan con la naturaleza de un sector, mayoritariamente intermitente.

 

  • Es necesario que nuestro país se incorpore a la estrategia del Consejo de Europa 2018-2020 de un 50/50 de representatividad entre mujeres y hombres en el sector cultural, para lo cual es necesario tomar medidas en la financiación pública y que ésta sea, a todos los niveles, una financiación paritaria.

 

  • Nuestro modelo audiovisual, al que podemos definir como público-privado, debe garantizar que todo el dinero público que se emplee, directa o indirectamente, sea repartido al 50/50 entre los proyectos audiovisuales de mujeres y hombres, tanto para la producción, el guión, la dirección, así como en incorporar la presencia de mujeres en las tramas.

 

  • Fomentar la incorporación de más mujeres en todos los departamentos de nuestro cine y nuestro audiovisual es, también, tarea de la propia industria y no hemos de olvidar la importancia y lo imprescindible que es que, cada vez, haya más mujeres en la distribución.

 

  • El modelo que reclamamos no puede ser liderado únicamente por el ICAA, aunque ha de ser un actor fundamental en el cambio, sino que ha de implicar al gobierno, a las CCAA, diputaciones, ayuntamientos, fondos europeos e internacionales.

 

  • Reconocemos necesarias las alianzas y estrategias con las industrias audiovisuales internacionales y reclamamos una estrategia, por parte de las administraciones públicas que fomente las coproducciones y su presencia en los mercados internacionales, vendiendo una industria igualitaria en contenidos y financiación.

 

  • En este sentido, aplaudimos la creación del I Foro FIACINE de Cineastas Iberoamericanas, no solo por la trascendencia que tiene para nuestro cine sino por sus interesantes propuestas aportadas a este congreso por la coordinadora de proyectos de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas de España, Dª Marta Tarín Cañadas:

    1. Que los organismos responsables elaboren datos e informes, desagregados por sexos, de las producciones anuales, número de películas, presupuestos, responsables por cada departamento y datos de las subvenciones recibidas por cada película.
    2. Que las instituciones se comprometan con presupuestos para llevar adelante políticas públicas igualitarias.
    3. Programas formativos, educativos, de empoderamiento, visibilidad de las mujeres profesionales y un plan integral para la Igualdad en el cine, en el que se impliquen las cadenas de televisión, los festivales de cine, las escuelas y la crítica cinematográfica.

 

  • Es de vital importancia un cambio en las tramas y contenidos de nuestro audiovisual, la representatividad de las mujeres en las pantallas es minoritaria con respecto a sus compañeros hombres, hay una brecha de edad en las actrices que, a partir de los 40 años, les impide acceder a personajes protagonistas, pasando a trabajar mucho menos y en papeles secundarios o de reparto, fundamentalmente. Este hecho está relacionado con los contenidos de las tramas donde las mujeres protagonistas, generalmente, son las enamoradas y el objeto de deseo del protagonista masculino, lo que nos indica que los roles de las mujeres siguen estando altamente sexualizados cuando son jóvenes para, más tarde, pasar a adquirir el rol de cuidadoras, madres, sirvientas, abuelas etc. Los personajes para las actrices están absolutamente codificados. Es fácil comprender que si no cambiamos los contenidos de nuestras películas y nuestras series, difícilmente podremos hablar de una industria cultural igualitaria.

 

  • Consideramos fundamental para avanzar en la igualdad de género que las mujeres guionistas participen en un 50/50 en los equipos de guión para poder influir en las tramas de las películas y las series, y que los roles se empiecen a modificar.

 

  • Por ello es necesario que, además de avanzar en la financiación pública paritaria, ésta deberá incluir entre sus requisitos la existencia de tramas y personajes de forma igualitaria.

 

  • Se considera imprescindible el compromiso de las televisiones con la igualdad, tanto en los órganos de decisión y en los consejos de administración como, evidentemente, en la ficción, siendo necesario que nuestras series cuenten con más guionistas, directoras, actrices, etc., si queremos construir un audiovisual igualitario. Es evidente que esto solo se podrá construir con el compromiso tanto de las cadenas públicas como de las privadas pero han de ser las cadenas públicas las primeras en comprometerse.

 

  • Es necesario que en el imaginario de nuestras niñas y niños estén presentes las mujeres, una responsabilidad que no solo corresponde a los poderes públicos sino, también, a la industria audiovisual que debe dejar de ofrecer una imagen estereotipada de las mujeres.

 

  • Las niñas y niños han de tener referentes, tanto de mujeres como de hombres, y para ello hemos de emprender la tarea de recuperar la historia de las mujeres.

 

  • Hemos querido que la imagen de Alice Guy Blaché estuviese presente durante todo el Congreso de Cultura e Igualdad por haber sido la primera persona en crear una película de ficción, en fundar el oficio de producción y en ser pionera de la creación del lenguaje cinematográfico y de los efectos especiales. Rodó más de cien películas y la primera superproducción pero, a pesar de toda su enorme aportación a la industria del cine, fue ignorada por la historia de la cultura como tantas mujeres y, aún hoy, no se estudia en las escuelas de cine.

 

  • Hasta aquí las conclusiones de este I Congreso de Cultura e Igualdad que tiene como fin contribuir a romper el techo de cristal que sitúa a las mujeres fuera de las posiciones de poder ejecutivo y de las decisiones artísticas más relevantes en nuestras artes cinematográficas y audiovisuales.

 

 Anexo:

     Inauguró este congreso:

    Dª Carmela Silva (Presidenta de la diputación de pontevedra).

    D. Federico Mayor Zaragoza nos hizo llegar un video desde Roma dando la bienvenida al

    Congreso y agradeciendo la iniciativa del mismo.

 

En las seis mesas que conformaron este congreso han participado las siguientes personas:

 

Ángeles Álvarez (Portavoz Igualdad Grupo Parlamentario Socialista, Congreso Diputados).

Dª Cristina Andreu (Directora. Vicepresidenta de CIMA).

D. Carlos Ares (Guionista. Presidente de la Academia Galega do Audiovisual).

D. Xaime Arias (Director de Proyección Social de la CRTVG).

Dª María Armesto Fanego (Directora Mostra Internacional de Teatro de Cangas. Secretaria Técnica I Congreso de Cultura e Igualdad).

Dª Olatz Arroyo (Guionista).

Dª Uxía Blanco (Concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Vigo).

Dª Tamara Canosa (Actriz. Vicepresidenta 1ª Academia Galega do Audiovisual).

Dª Mela Casal (Actriz. Productora).

D. Jorge Coira (Director. Guionista. Montador).

Dª Lidia Fraga (Guionista).

Dª Mª Ánxela Franco Pouso (Diputada Bienestar Social, Educación y Políticas de Igualdad de género en la Diputación de A Coruña).

Dª Marián García Míguez (Portavoz Igualdad Grupo Popular, Parlamento Galicia).

Dª Emma Lustres (Directora de Vaca Films).

Dª Cristina Marinero (Experta en comunicación de producción cinematográfica).

Dª Sonia Méndez (Directora. Actriz).

Dª Laura Míguez (Actriz. Vocal de la Asociación de Actores e Actrices de Galicia).

Dª Berta Ojea (Actriz. Directora I Congreso Cultura e Igualdad. Secretaria de Igualdad de la Unión Actrices y Actores).

Dª Rosana Pastor (Actriz. Diputada Grupo Confederal Unidos Podemos, Congreso Diputados).

D. Alfonso Pato (Director del Festival de Cans).

Dª Laura Seara (Abogada. Consultora. Experta en políticas de género).

Dª Marta Tarín Cañadas (Coordinadora de Proyectos de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España).

 

    Clausura el I Congreso de Cultura e Igualdad, una conferencia impartida por:

    Dª María Teresa Fernández de la Vega

    (Consejera permanente del Consejo de Estado. Presidenta de la Fundación Mujeres por África).

 

Clausura:

            Dª Carmela Silva (Presidenta de la Diputación de Pontevedra).  

            A. Abel Caballero (Alcalde de Vigo).

 

 

          Agradecemos el apoyo del Concello de Vigo, el Auditorio Mar de Vigo y el de las/os participantes sin los que no habría sido posible celebrar este Congreso.

 

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